jueves, 2 de febrero de 2012

La tertulia de la vida

Tinto,  poema y canción, una tertulia que ha reunido a mujeres del barrio San José La Cima Nº 1 en torno al arte, a los recuerdos y con la esperanza de una vida más clara y sana.
 
Grupo tertuliano
Por: Bibiana Ramírez

Cuando estoy llegando a San José La Cima Nº 1, al lado de un cactus y en un segundo piso, se escuchan las voces de unas señoras que conversan. Voy para la tertulia un tinto, un poema y una canción. Cuando entro veo a Blanca Barrera quien les está contando algo. Hay un grupo de unas treinta señoras que escuchan atentamente, se ríen y aportan a la conversación. Están discutiendo “algunas palabras que los jóvenes de ahora no conocen y menos el significado, palabras que hacían parte del parlache de la época, unos 40 años atrás”, dicen ellas. Definen lo que es la palabra gulunguear. Blanca me explica que “es proveniente del pájaro llamado gulungo de plumas negras, con patas y pico amarillo, éste hace un nido que cuelga y se mece. Lo mismo hacían con la carne en los viejos tiempos, la colgaban de unos palos y la mecían para que se secara más rápido, a esto le decían gulunguear”.
Todas me saludaron con mucho entusiasmo. Algunas me observaban fijamente como si tuvieran algo para contar o les generara confianza, porque apenas cruzábamos las miradas, había una sonrisa de complicidad. En un salón pequeño se reúnen, todos los lunes a las cuatro de la tarde, 38 mujeres. Es la casa de Blanca, la que las recibe en torno a la tertulia. En el salón hay objetos antiguos de toda clase, porque a Blanca le gusta coleccionarlos, esto le da un ambiente de pueblo antioqueño, igual que el nombre de la tertulia.
 
Blanca Barrera
Todo empezó un cinco de enero de 2008. Blanca, que es una líder comunitaria, presidenta de Asocomunal, y maestra de oficio, se encontró en esos días con tres mujeres que estaban en la esquina de su cuadra conversando. Le hicieron saber que no tenían más que hacer sino “chismosiar”. Sus vidas se tornaban tediosas y en su mayoría, tristes. Lo que hizo Blanca fue invitarlas para su casa y allí iniciar una tertulia. A los ocho días llegaron cuatro. Después fue aumentando el número hasta hoy que ya no da el espacio para más.
Blanca recuerda que “al principio fueron dos meses de monólogos. Yo hablaba y hablaba y ellas asentían con la cabeza y ni una palabra. Luego empezamos a contarnos nuestros recuerdos de infancia, de adolescencia y eso fue como revivir.”
Hicimos una entrevista grupal. Lo primero que les pregunté es qué hacen ellas reunidas allí. Todas querían hablar y cada una aportó, muy elocuentemente, una frase a la respuesta. “Nos sentamos a conversar, a bailar, hacemos teatro, tenemos un grupo de danza. Aquí conversamos de todo lo que nos conmueve. Blanca nos da unas conferencias hermosas de los temas que nosotros no hemos tenido casi acercamiento como la sexualidad, el lenguaje y de otros que sí lo hemos tenido pero de manera distinta como la biblia, la amistad, los recuerdos. Aquí hacemos amigas. Tomamos algos muy variados y sabrosos. Nos contamos nuestras penas. También jugamos bingo, hacemos paseos, fiestas y nos tomamos los aguardienticos”.
A la tertulia llegan señoras mayores de 50 años, y no les gusta que les digan que son de la tercera edad, por que se sienten muy jóvenes y con bastante energía. Y también están abiertas a recibir al que quiera ir, inclusive hombres. Hoy fue una niña a compartir y una joven, que según la tía, no salía de casa y se quedaba durmiendo, viendo novelas, con una vida muy aburrida, “y desde que la invité, la cara le ha cambiado”.
La siguiente pregunta y tal vez la más trascendental porque despertó los ánimos de todas fue: ¿cómo les ha cambiado la vida después de la tertulia? Es como si hubieran estado esperándola desde hace mucho tiempo. De ahí salieron muchas voces, fue un collage de sentimiento, de bella energía por ese encuentro. Todas estuvieron de acuerdo en que algo cambió y con mucho valor positivo para sus vidas. La risa es la muestra de esa transformación que dieron a sus espíritus.
 
Dioselina
 “Yo cuando llegué creía que no tenía nada para aportar. Creía que mi voz era fea y se iban a burlar. Pero luego fue que hablé y me di cuenta que la vida me había regalado muchas historias y que a mis compañeras les interesaba, porque también ellas tenían las suyas. Aquí hubo un recibimiento de hermandad, como en una nueva familia. Yo era una zurumbática, y me daba pena de todo”.
 
Luz Elena
 “Es como volver a nacer. Apenas estoy empezando a vivir. Cuando éramos jóvenes, los padres nos mantenían encerradas, las mamás eran celosas y no permitían que saliéramos con nadie. Los papás nos mantenían con pena, ni los podíamos mirar a los ojos. Luego nos casamos y nos tocó entregar la vida a los esposos, ahí siguió el encierro. Entonces venir aquí es encontrarse con algo nuevo. Uno al principio llega con pena por esa represión de toda la vida. Pero luego todo va cambiando, va uno despertando. Y encontrarse con Blanca, que es una madre para nosotros, es un regalo”.

Nela
 “Yo sí llegué loca, desde joven no me daba pena de nada, era sonriente alegre, bailarina. Me casé, pero seguí igual de alegre. Y ahora que tengo75 años me siento más joven. Yo soy la que las hago reír, cuento chistes, canto tangos, hago teatro y ellas bailan”.

Rosa
“Yo antes no había tenido ni una amiga y ahora son muchas y las quiero bastante, porque hay sinceridad en ellas”.
Blanca siente que ha ayudado a transformar un poco la sociedad y ha aportado a la felicidad de muchas familias en Manrique, sin pensarlo, pero con intención, al reunir estas mujeres. Al escucharlas hablar, su corazón se estremece y se llena de alegría. “Lo más bello de todo es que desde que empezamos, hasta ahora, el rostro les ha cambiado tremendamente, han pasado de tener mala cara, el ceño fruncido, a sonreír y estar despejadas. La idea es sacar ese doble que llevamos por dentro”.

 
¡Canción tertuliana!
 

Nela Gómez

Aquí en esta tertulia
venimos a escuchar
un poema y una canción
y un tinto para empezar

El tinto que nos ofrecen
eiene una gota de amor
y otra gota de cariño
y nos encima el corazón

Disfrutemos todo esto
 con todo el corazón
porque el trato que nos dan
es amor y más amor

Cuando voy a la tertulia
a tomar tinto o café
pensé que no me querían
y una madre me encontré

Dios bendiga a la tertulia
y a los que ayudan también
a escuchar al que llega
y a saberlo comprender

Escuchemos pues muchachas
y sepamos comprender
a la profe que un día
nos dio amor sin interés

Ya con esta me despido
de doña Blanca también
que es la dueña de la tertulia
Lo mejor que pudo hacer

Y con esta me despido
lo hago por segunda vez
dándole honor al nombre
tinto poema y canción

Por: Nela Gómez

Texto publicado en la edición 7, especial literario

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